miércoles, 12 de mayo de 2010

La novela y el cuento hispanoamericano del siglo XX (A)

REALIDAD HISTORICA Y SOCIAL DEL CONTINENTE AMERICANO.

Durante las primeras décadas del siglo xx, el continente americano vivió un clima de estadidad política. Las naciones gozaban de una creciente prosperidad económica, aunque la influencia cada vez mayor de Estados Unidos, que invertía grandes capitales en la zona, impidió un verdadero progreso sociopolítico.

Durante esta etapa, sobre todo en los países del cono sur como Uruguay, chile y Argentina, se desarrollo una importante clase media; al mismo tiempo crecía la conciencia de las masas obrera, la bonanza económica se interrumpió con la crisis financiera de 1929 aunque mas tarde en la segunda guerra mundial se produjo un gran aumento de las exportaciones.

Tras la contienda se pusieron de manifiesto las carencias sociales y políticas que aquejaban a estos países: deficientes estructuras económicas, falta de una profunda reforma agraria, escasas industrialización, alfabetismo. El control de Estados Unidos se incremento no solo desde el punto de vista económico sino también desde el político.

Los sentimientos nacionalistas frente a la denominación norteamericana favorecen el fenómeno del populismo; accedieron al poder lideres que se presentaron como salvadores de la patria y movilización a la clases populares apelando a sus emociones. Un ejemplo lo constituya Juan Domingo Perón en Argentina.

A partir de la década de los sesenta los países americanos encontraron en una nueva etapa de inestabilidad política y social con el titulo de los movimientos revolucionarios en cuba (1959), con la reformas en Chile (1970-1973)y con la revolución en Nicaragua (1980-1990). La reacción de estados unidos fue decisiva: apoyo a sistema autoritario. Así, surgieron dictaduras en países como Chile, Argentina o Uruguay. Todas estas circunstancias históricas y sociales van a inflar profundamente en la literatura hispanoamericana, que desarrollara temáticas propias.

LA NOVELA HISPANOAMERICANA DEL SIGLO XX

LAS PRIMERAS DÉCADAS: LA NOVELA REGIONALISTA

A finales de los años veinte y durante la década de los treinta, los narradores amoricones reaccionan frente al exotismo y cosmopolitismo modernista y toman conciencia de la originalidad de su entorno natural. Son los representantes de la Novela regionalista.

Las novelas regionalistas se centran, en un primer momento, en la acción de la naturaleza sobre los hombres que la habitan (novela de la tierra) y, posteriormente, en el habitante de las ciudades y sus problemática social (novela de la revolución mejicana, novela indigenista, etc.)


LA NOVELA DE LOS AÑOS CUARENTA YCINCENTA: LA SUPERACION DEL REGIONALISMO.

Los narradores van a abandonar el regionalismo para crear una nueva novela que vivirá su punto culminante en el llamado boom de los años sesenta. Sus características mas destacadas son las siguientes:

•Los nuevos escritores superan las limitaciones del regionalismo: pierden interés por los espacios geográficos rurales, que son sustitutos por el nuevo paisaje urbano.
•Los problemas del hombre contemporáneo, sus deseos y sentimientos, se convierten en tema principal de sus obras.
•Asimilan los logros de las vanguardias europeas y americana: reciben influencia de autores como Franz Kaika o de movimientos como el surrealismo el psicoanálisis … introducen innovaciones técnicas como el subjetivismo el monólogo interior, los saltos cronológicos, etc. y utilizan un leguaje brillante y barroco, cargado de sugerentes imágenes.
•Definen nuevas poéticas, como la de lo real maravilloso, formulada por Alejo Carpentier y por Miguel Ángel Austrias.

Los autores mas importares de la promoción y sus obras más revelantes son:

- Miguel Ángel Asturias (guatemalteco, 1899-1974), tras unos comienzos como poeta, se había dado a conocer como narrador con Leyendas de Guatemala (1930), relatos precursores del gusto por lo mágico y lo legendario. En cuanto a sus novelas, apenas se distinguen por su temática de la narrativa anterior: sus innovaciones formales, en cambio, son considerables. En El Señor Presidente (1946) desarrolla el tema ya conocido de la dictadura, pero con una técnica expresionista y hasta onírica que debe mucho a las vanguardias europeas (el autor había residido en París), sin olvidar la influencia de la novela “esperpéntica” de Valle-Inclán. La imaginación descriptiva de Asturias es desbordante; su estilo, abundante, barroco, se halla plagado de imágenes, de símbolos, de efector musicales… Entre sus obras, además de las citadas, destaca su trilogía sobre la explotación bananera por compañías yanquis: Viento fuerte (1950), El Papa Verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960). En 1967 se le concedió el Premio Nobel.

- Alejo Carpentier (cubano, 1904-1980) es, ante todo, uno de los máximos maestros de la prosa castellana, por la riqueza y perfección de su estilo. Pero además, su trayectoria lo acredita como un creador lúcido y exigente, que no ha dejado de avanzar por las vías de la renovación novelística. En su producción destacan dos novelas: Los pasos perdidos (1953), que cuenta la huida de una civilización vacía hacia la autenticidad del mundo primitivo, con una subyugadora visión de la selva venezolana; y El siglo de las luces (1962), que encierra una compleja y profunda reflexión sobre la revolución. Lo real y lo maravilloso se entrelazan en estas obras.

- Juan Rulfo (mejicano, 1918-1986) es un caso excepcional: su obra es muy breve pero de insuperable densidad. Gracias a ello, sus dos obras publicadas le confieren uno de los más altos puestos en la literatura hispanoamericana. El llano en llamas (1953) es un libro de cuentos, escritos en los diez años anteriores, y cada uno de ellos es una pieza maestra del género. Por su temática, componen una alucinante visión del mundo rural mejicano, habitado por la miseria y recorrido por la violencia. Pero su tratamiento técnico dista ya mucho del realismo convencional. Con todo, la novedad artística de Rulfo alcanza su cima con Pedro Páramo (1955), novela asombrosa, dentro de su brevedad. Nos lleva a un pueblo muerto, habitado por fantasmas que evocan un pasado doloroso, dominado por el implacable cacique que da título a la obra. La vida y la muerte, lo real y lo sobrenatural, lo existencial y lo social, se entretejen en un cuadro impresionante. Pedro Páramo es, sin discusión, un título cimero en la narrativa hispanoamericana. Y la influencia de Rulfo ha sido decisiva en los nuevos novelistas de aquellas latitudes.

EL BOOM DE LOS AÑOS SESENTA: LA INTERNACIONALIZACION DE LA NUEVA NOVELA

El los años sesenta se comenzó a publicar una nueva promoción de autores hispanoamericanos: Carlos Fuentes, Julio Cortazar, Mario Vargas… etc. Su aparición coincidió con el interés de las editoriales españolas y algunas argentinas, por recuperar el mercado hispanoamericano. Se produjo entonces un fenómeno político-comercial-publicitario: se publicaron en España la mejores obras de estos autores, que se tradujeron también a muchos otros idiomas; se dedicaron a ellos numerosos monográficos de revistas.
Los nuevos narradores organizaron y asistieron a numerosos coloquios en los que se promocionaban unos a otros. Todo ello provoco una amplia demanda de sus obras a esto se le llamo el boom e la novela hispanoamericana. Gracia a la calidad de obras como: la muerte de Artemio, la rayuela de Julio Cortazar. No formaron una generación pero a pesar de ello, se pueden encontrar líneas comunes en la narrativa hispanoamericana de este momento, que continua con las innovaciones técnicas de la promoción anterior:

•Subjetivismo. Estos escritores muestran la acción a través de la optima parcial de un yo (el protagonista, un personaje secundario o un testigo presencia de los derechos) o desde las diversas conciencias de distintos personajes. Gran variedad de perspectivas incorporan el monologo interior o el uso de la segunda persona narrativa.
•Ruptura de la linealidad temporal. El tiempo cronológico se sustituye por el tiempo anímico. Unas veces se producen saltos cronológicos, tiempos diferentes; en ocasiones, se adelantan acontecimientos.
•Variedad temática. Se siguen trabajando el temas existenciales: el tema de la soledad y la comunicación. La sexualidad se concibe como el mas supremo acto de comunicación; solución a la solad radica del ser humano. La muerte pone en evidencia a transitoriedad de lo humano.
•Preocupación por lo aspectos formales. Las estructuras se complican, por lo que se requiere un lector activo capaz de organizar a materia narrativa. Todos los narradores muestran un gran interés por la experimentación lingüística.
•Autores principales:

- Julio Cortázar (argentino, 1914-1984) se reveló como un inteligentísimo cultivador del cuento fantástico, en una línea que arrancaba de Borges, con Bestiario (1951). En éste y en otros libros de cuentos (Las armas secretas, 1959; Todos los fuegos, el fuego, 1966; etc.), lo fantástico surge dentro de la vida cotidiana. Por otra parte, su novela Rayuela (1963) fue una auténtica conmoción por su complejidad estilística y por su singular composición que permite al lector varios modos de seguir la lectura y de “recrear” así, en cierto modo, la novela. Las ulteriores experiencias de Cortázar han sido muy variadas aún más audaces; por debajo de ella se trasluce una atención por los problemas de nuestro tiempo, desde una posición ideológica tan revolucionaria como su posición estética. He aquí algunos títulos: 62: modelo para armar, La vuelta al día en ochenta mundos, Libro de Manuel… La variedad de materiales que integran tales libros, en audaces collages, nos lleva ya a las fronteras de la novela o nos sitúan claramente fuera del género, en un terreno nuevo, conquistado a solas por el autor.

- Carlos Fuentes (mejicano, 1928), escritor de una amplia y sólida formación intelectual, ha manejado con absoluto virtuosismo las más variadas técnicas. A la vez, es un crítico implacable de la burguesía. La región más transparente (1958) se adscribe a la novela urbana y es una compleja visión de la ciudad de Méjico. En La muerte de Artemio Cruz (1962) se reconstruye la vida de un hombre poderoso que está agonizando; para ello, el autor procede a reiterados saltos en el tiempo, a la combinación de puntos de vista y de diversas técnicas (por ejemplo, alternan los capítulos contados desde un yo, un tú y un él). Y con la vida del protagonista, se reconstruye también toda una etapa de la historia de Méjico.. Otras de sus novelas: Cantar de ciegos, Zona sagrada, Cambio de piel, etc.

- Mario Vargas Llosa (peruano, 1936) alcanzó ya la más alta consideración de la crítica con su primera novela, La ciudad y los perros (1962). En un ambiente cerrado y opresivo –un colegio militar en Lima-, parece compendiar el autor toda la corrupción y la violencia del mundo actual. La complejidad técnica de la obra (superposición de acciones, personajes y tiempos; monólogos interiores, etc.) no disminuye la intensa impresión de realidad. Por este doble camino de realidades brutales y experimentación formal ha seguido el autor. La casa verde (1966) es aún más compleja; la acción gira ahora en torno a un prostíbulo, las líneas argumentales se entremezclan audazmente y la lengua se hace más densa y rica. Conversación en La Catedral (1969) es una larguísima novela; en “La Catedral”, un bar modesto de Lima, dos personas hablan de sus vidas fracasadas y así se va evocando –con suma libertad técnica- todo un mundo, el de la patria y época del autor. Otras grandes obras: Pantaleón y las visitadoras (1973), La guerra del fin del mundo (1981), La fiesta del Chivo (2000).

Junto a estos autores, citaremos al menos a algunos otros magníficos novelistas: Juan Carlos Onetti (uruguayo), José Lezama Lima (cubano), Juan José Arreola (mejicano), José Donoso (chileno), Guillermo Cabrera Infante (cubano)… Y habría que añadir los nombres de Roa Bastos, Otero Silva, Mario Benedetti, Salvador Garmendia, Jorge Edwards, Severo Sarduy, etc. La lista sería interminable. Y, sin embargo, insistimos: se trata de figuras de primera línea.

LA NOVELA A PARTIR DE LOS AÑOS SETENTA.

Comienzan a publicar otros autores que se enfrentan al reto de abrir nuevos rumbos sin negar las aportaciones de sus predecesores, que tanto gustaban al publico lector. Cabe destacar a:
Manuel Puig autor de la traición de Rita Hayworth. (1968)
Antonio Skármeta que publico el cartero de Neruda. (1987)
Isabel Allende y su libro la casa de los espíritu (1982)
Laura Esquivel que escribió como el agua para chocolate (1989)

Estos autores tratan nuevos temas para los que ya no son validas todas las escrituras anteriores. En sus obras conceden una gran importancia a la experimentación lingüística y dan entrada al lenguaje coloquial.

GABRIEL GARCIA MÁRQUEZ

Datos biográficos.

Gabriel García Márquez. Nace el 6 de marzo de 1928 en un pequeño pueblo de la costa atlántica de Colombia llamado Aracataca Gabriel García Márquez. Es criado por sus abuelos; asiste al Colegio San José de Barranquilla. Después de terminar su secundaria comienza a escribir una novela que en un principio titula "La casa" (Por esta época lee a Kafka y a Joyce).
Luego viaja a Cartagena donde ingresa a la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Bogotá. Publica en El Espectador su primer cuento, "La tercera resignación". Deja la carrera del derecho y se inicia en el periodismo. Trabaja en el diario el Universal. Publica "Eva está dentro de su gato", "Tubal-Caín forja una estrella", "La otra costilla de la muerte" en El Espectador.

Después de varias obras que publica en los distintos periódicos donde trabajó publica su primera novela: “La hojarasca” en 1955. A ésta le sigue un libro de cuentos, “Los funerales de la Mamá Grande” en 1961. Pero su consagración literaria se produce con "Cien Años de Soledad" con la que se gana el premio Nobel en 1982. En el año de 1957, termina de escribir "El coronel no tiene quien le escriba". Para Márquez los años entre 1961 y 1965 son un período de silencio literario, pero ya en enero de 1965 decide volver a la literatura; por lo cual se encierra a escribir la novela "Cien años de Soledad".
Ésta llega a tener gran éxito y muestra de ello es que esta primera edición se agota en pocos días. La crítica delira en entusiasmo y la fama del
libro trasciende pronto las fronteras del idioma, por lo cual editores extranjeros comienzan a disputárselo.
Publica en 1970, "El relato de un náufrago", recopilación de reportajes aparecidos en El Espectador en 1955. Además publica en Cuadernos Hispanoamericanos, Madrid, el cuento "Un señor muy viejo con unas alas enormes". Es importante recordar que en 1977, Estados Unidos reconoce la soberanía de Panamá sobre el Canal; tratado Torrijos-Carter. En este año de 1978, Gabriel García Márquez es invitado a Washington para la firma del Tratado. En 1984, publica el artículo: "¿Cómo se escribe una novela?".
En 1985, se da a conocer aún más por su novela "El amor en los tiempos del cólera". En 1991 da lugar a la publicación de "Doce cuentos peregrinos". Su última novela fue “Noticia de un Secuestro” que parece más bien un recuento periodístico y por esto ha dejado un pequeño vacío a sus lectores.
Después del viaje que hemos realizado, con esta lectura, por la trayectoria de este gran escritor podemos sacar conclusiones a cerca del porqué de su fama y renombre.

Cien Años de Soledad

Novela que le concedió a Gabriel García Márquez el premio nobel en 1982. Cien Años de Soledad es un ejemplo de los pueblos latinoaméricanos, además de otros temas de profundidad, mezclados con ficción, hipérboles y aquel realismo mágico característico del autor. El argumento pareciera sencillo: las diferentes vicisitudes de la familia Buendía en un pueblo inventado llamado MACONDO

El libro se compone de 20 capítulos no titulados, en los cuales se narra una historia con una estructura cíclica temporal, ya que los acontecimientos del pueblo y de la familia Buendía, así como los nombres de los personajes se repiten una y otra vez, fusionando la fantasía con la realidad. En los tres primeros capítulos se narra el éxodo de un grupo de familias y el establecimiento del pueblo macondo, desde el capítulo 4 hasta el 16 se trata el desarrollo económico, político y social del pueblo y los últimos cuatro capítulos narran su decadencia.

EL CUENTO HISPANOAMERICANO.

Junto con la novela, el cuento ha sido un género narrativo ampliamente cultivado en Hispanoamérica desde los años cuarenta hasta la actualidad. Los narradores de los
años cuarenta y cincuenta han sido grandes cultivadores del cuento literario. Destaca
la aportación extraordinaria de JORGE LUIS BORGES (“Historia universal de
la infamia”, “Ficciones”, “El Aleph” y “El libro de arena”). Asimismo, son importantes
las narraciones de JUAN RULFO (“El llano en llamas”, en las que retrata la
dureza de la vida rural mexicana en su primitivismo y su pobreza física y moral),
los relatos de ALEJO CARPENTIER (“Guerra del tiempo”, sobre la imposibilidad
de definir y dividir el tiempo) y JUAN CARLOS ONETTI (“Tiempo de abrazar”,
“Tan triste como ella” y otros cuentos).

A partir de los años sesenta, y hasta la actualidad, los relatos cortos de los narradores
del boom hispanoamericano han pasado inadvertidos debido a la importancia de
sus novelas, como es el caso de GARCÍA MÁRQUEZ (“Relato de un náufrago”,
“Doce cuentos peregrinos”).

Sin embargo, uno de los principales renovadores del género es JULIO CORTÁ-
ZAR, quien muestra en sus cuentos una realidad compleja (“Bestiario”, “Las armas
secretas”, “Historias de Cronopios y de Famas”, etc., en los que revela el absurdo
de lo cotidiano con gran sentido del humor). MARIO BENEDETTI refleja en
“Montevideanos”, “La muerta y otras sorpresas” y “Con y sin nostalgia”, la vida
diaria y las circunstancias políticas de su país desde una postura comprometida y
cercana al lector gracias a la utilización de un lenguaje sencillo y coloquial.
Otros narradores importantes son AUGUSTO MONTERROSO (“La oveja negra y
demás fábulas”, “Movimiento perpetuo”); ISABEL ALLENDE (“Los cuentos de
Eva Luna”); y ANTONIO SKÁRMETA (“El entusiasmo”, “Tiro libre”).

JORGE LUIS BORGES (argentino, 1899-1986).

Comienza su producción con el cultivo de la poesía y el ensayo. Sin embargo, algunos de sus ensayos presentan un sutil aire de fábula, al igual que muchos de sus cuentos ofrecen cierto aire de ensayo. El paso de un género a otro se produce en 1935, con Historia universal de la infamia, conjunto de relatos sobre personajes reales, pero entre los que se encuentra ya una invención plenamente original, el cuento titulado Hombre de la esquina rosada.en 1938, durante una convalecencia tras un accidente, compone su primer cuento fantástico, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, que publicará con otros en el volumen titulado El jardín de senderos que se bifurcan (1941). En 1944, publica Ficciones, libro que contiene al anterior y añade nueve cuentos más. En 1949 aparece El Aleph (con diecisiete cuentos). Estos dos libros son, sin duda, los que le han dado más fama. Les han seguido otros: El Hacedor (1960), que incluye también poemas, El informe de Brodie (1970), El libro de arena (1975), Borges Rosa y Azul (1977, dos cuentos).
Los cuentos de Borges se caracterizan, ante todo, y salvo excepciones, porque nos ponen en contacto con lo excepcional, con lo insólito. No es, sin embargo, un simple autor de “cuentos fantásticos”, aunque muchos de ellos puedan ampararse bajo tal etiqueta. Su verdadero objetivo es proponernos sutiles juegos mentales, invitarnos a complejos ejercicios de imaginación y ponernos ante abismales problemas metafísicos. Frecuentemente, todo ello consigue producir en el lector un auténtico vértigo intelectual.
Entre sus temas predilectos destacan: la identidad humana, el destino del hombre, el tiempo, la eternidad y el infinito, el mundo como laberinto y la muerte.

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